La actividad física es de suma importancia cuando se tiene una edad avanzada, ya que la inmovilidad trae como consecuencia enfermedades, que incluso pueden dejar postradas a las personas. En este punto, los beneficios de la fisioterapia en mayores son amplias, aunque básicamente la mayoría de sus técnicas buscan mejorar la calidad de vida y la salud en general.

Esto se debe a que la fisioterapia puede ser aplicada tanto en el tratamiento de determinadas enfermedades, como en la rehabilitación por traumatismo o distintas afecciones. Inclusive, puede ser recomendada para contribuir en el fortalecimiento de la salud física de los mayores.

¿Cuáles son los beneficios de la fisioterapia en los mayores?

La fisioterapia especializada en personas de la tercera edad incluye diversas técnicas de terapia manual, electroterapia y ejercicios focalizados. Todo esto proporciona una serie de beneficios que ayudan a hacer más fácil el proceso de la vejez en las personas. En este caso, mejora el equilibrio, devuelve la fuerza muscular así como la resistencia, lo cual se traduce a mayor destreza y movilidad.

Con la fisioterapia, también se disminuye el riesgo de caídas, que muchas veces causan lesiones graves difíciles de superar. También es una excelente forma de prevenir la presión arterial alta, accidentes cerebrovasculares, coagulación de la sangre y enfermedades cardiacas. Mientras que quienes ya son hipertensos, con ciertos métodos fisioterapéuticos es posible disminuir la presión arterial al igual que la frecuencia cardiaca.

Además de ello, una adulto mayor puede lograr con la fisioterapia los siguientes objetivos:

  • Tener articulaciones, huesos y músculos más fortalecidos.
  • Reducir el riesgo de algunos cánceres así como enfermedades crónicas como la diabetes.
  • Combatir la hinchazón presentada en las articulaciones, el dolor producto de la artritis y de otras afecciones, así como de algunos efectos de la osteoporosis.
  • Aliviar el dolor general que aparece producto de la vejez en zonas como la rodilla, hombro, muñeca y la espalda.
  • Incrementa la capacidad del organismo para evitar infecciones que en algunas ocasiones conducen a úlceras o neumonía.

Afecciones más frecuentes en los mayores tratadas con la fisioterapia

La fisioterapia no sólo previene, sino que puede intervenir cuando se presentan ciertas afecciones que generalmente poseen las personas mayores como la incontinencia urinaria. Una alteración que suele requerir el entrenamiento de los músculos que controlan la vejiga.

Igualmente, mejora la calidad de vida a quienes padecen párkinson y alzhéimer. En este caso, la fisioterapia ayuda a disminuir con ejercicios de flexibilidad, los movimientos robóticos incontrolables que se asocian al párkinson, por ejemplo.

Además de prevenir algunos cánceres, cuando la fisioterapia interviene en pacientes que ya tienen la enfermedad la calidad de vida de estos puede mejorar. Por ejemplo, tras una intervención quirúrgica es posible reducir el área inflamada con técnicas fisioterapéuticas. Además, es posible restablecer el rango de movimiento conforme cicatriza.

También la terapia física interviene exitosamente en casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica y vértigo. Igualmente, existen técnicas para ayudar en casos de condiciones inmovilizantes como la esclerosis múltiple o parálisis temporal tras sufrir una lesión cerebral.

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