La dieta sin lectinas que combate la inflamación: en qué consiste

Un nuevo químico del que nunca hemos oído hablar es el protagonista de un libro que lo responsabiliza de poco menos que todos los males de salud del hombre. ¿Y dónde se encuentra? ¿En la carne roja?, ¿en la bollería industrial?, ¿en la comida rápida? Por una vez, no. Está en alimentos tan bien vistos como los tomates, las patatas, la soja, los granos de cereal, las judías o los frutos secos.

El nombre de este temido compuesto es lectina. Es una serie de proteínas que se adhieren a carbohidratos específicos, lo que no suena demasiado prometedor. Entre los miedos que provoca está el hecho de ser la intermediaria en la adhesión de bacterias y virus a las células. Y si con esto no son temidas todavía, solo hace falta saber que el gluten es una lectina.

Las lectinas tienen funciones en nuestro cuerpo, como regular los niveles de proteínas en nuestra sangre

Pero esto no es tan terrible. Las lectinas tienen funciones biológicas en nuestro cuerpo, por ejemplo, regular los niveles de proteínas en nuestra sangre o controlar la adhesión de glicoproteínas a las células.

La voz de alarma la dio el cardiólogo estadounidense Steven Gundry, con su libro ‘La paradoja vegetal: Los peligros ocultos en los alimentos ‘saludables’ que provocan enfermedades y ganancia de peso‘. Todo un título. A raíz de este libro surgió la dieta en cuestión, que consiste en eliminar la ingesta de alimentos ricos en lectinas y/o tratarlos de forma especial: evitar el maíz, las solanáceas (patata, tomate, berenjena o pimiento), la soja, la calabaza y el calabacín. Además, propone pelar y quitar las semillas de los alimentos vegetales que contengan lectina y cocinarlos a altas temperaturas. La dieta recomienda sustituir los vegetales eliminados con otros que no la contengan (o tengan muy poca), como las verduras de hoja verde, la remolacha, la coliflor o el brócoli. Además, la carne y el pescado están absolutamente permitidos…

Las razones del cardiólogo que ayudan a meter el miedo en el cuerpo: “Las plantas solanáceas (como el tomate y la berenjena) son altamente inflamatorias“. Curioso, y más teniendo en cuenta que todos los estudios, como el de los investigadores colombianos Navarrete, Alarcón y Palomo de la Universidad de Talca, coinciden en los efectos antiinflamatorios de este fruto.

Llegados a este punto, puede surgir la duda de si la dieta sin lectinas es producto de una magistral operación de marketing o hay algo de verdad detrás. Una autoridad mundial en alimentación, el bioquímico estadounidense especializado en nutrición T. Collin Campbell, explicaba en un artículo su opinión acerca del fenómeno: “Lo primero es el título del libro, ‘La paradoja vegetal’. Con lo que podríamos pensar: ¡Ajá, a lo mejor hay algo malo en el grano integral y todo ese galimatías vegetal! Sabía que había una razón por la que nunca me han gustado los vegetales y debería estar alimentándome de carne. ¡Este libro es para mí!”. Y su mordacidad no acaba aquí: “Es una pena que este tipo de absurdidad pseudocientífica cree tanta confusión. Se podría tener una discusión interesante sobre los efectos de las lectinas en nuestra salud, tanto buenos como malos. Pero este libro no la ofrece”.

“Se podría tener una discusión interesante sobre los efectos de las lectinas en nuestra salud, tanto buenos como malos”

Pero resulta que no todo es marketing, ni tampoco tan contundente como el doctor Steven Gundry propone. En varios estudios, entre los que se encuentra el publicado por los investigadores Ivy M. Dambuza y Gordon D. Brown, de la Universidad de Aberdeen, o el de los científicos Kurt Drickamer y Maureen E. Taylor, del Imperial College de Londres, constatan el desconocimiento actual de las funciones de regulación y señalización inmune de las lectinas: “Cuestiones críticas siguen sobre la mesa, como entender cómo las respuestas de las lectinas son reguladas (lo que está sin estudiar), saber de qué forma las respuestas de múltiples lectinas son integradas y comprender cómo los polimorfismos y mutaciones de las lectinas contribuyen a las enfermedades en humanos”.

Lo que está claro es que aunque la lista de alimentos prohibidos de la dieta sin lectinas no es corta (ni habitual), existen muchas otras alternativas para los que quieran seguirla, al igual que Gisele Bündchen y su marido, el jugador de fútbol americano Tom Brady, responsables, al menos en parte, de haber popularizado esta dieta. Qué raro…, dos ‘celebrities’ promocionando hábitos saludables y ‘alimentos milagro’ de los que no hay pruebas. Lo nunca visto.

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