Estrés postvacacional: del paraíso al infierno en apenas unas horas

Los días se hacen cortos y comienza a refrescar un poco por las noches. Un año más, el verano llega a su final y volvemos a la rutina. De nuevo una sombra vuelve a  planear sobre nuestras cabezas y es que se terminó levantarse tarde, descansar en la playa, pasear por las ciudades sin saber a donde vamos, …

Es posible que le invada un sentimiento de añoranza de los días de vacaciones que ha vivido, incluso de frustración por lo rápido que ha pasado el verano. Después de un año esperando… todo se ha acabado y comienza un cierto estado depresivo ante la vuelta al trabajo.

Adiós querido verano. Bienvenido, síndrome postvacacional

estres postvacacionalDejando bromas aparte, el estrés postvacacional puede ser el responsable de patologías más graves. Es un enemigo que no sólo está en nuestras cabezas, sino que también afecta al organismo, tomando el control de determinados procesos fisiológicos.

El síndrome postvacacional es en realidad se podría definir como el proceso de adaptación a la rutina, y de hecho lleva aparejadas manifestaciones de todo tipo: físicas, psicológicas y emocionales.

Pero lo importante es que tenemos soluciones que realmente funcionan, que nos pueden ayudar a alejar el fantasma del síndrome postvacacional y empezar el nuevo “año escolar” cargado de energía, ganas y sin una pizca de estrés.

Mens sana in corpore sano

Ya sabemos que el estrés es el responsable de muchos problemas de salud actualmente.  El estrés disminuye la eficacia del sistema inmunitario, aumentando el riesgo de enfermedades coronarias y de degeneraciones ligadas a la edad, en especial el temido cáncer.

El estrés lo sufrimos hoy en día en todas las facetas de nuestra vida:  en los medios de transporte, en los atascos de nuestras carreteras, con las luces halógenas que tanto usamos, las prisas diarios, las aglomeraciones públicas, el ruido de la ciudad, las exigencias de nuestro trabajo… Cuando no nos hemos recuperado de un episodio estresante, surge otro. 

Cuando el estrés se vuelve crónico, tiene su reflejo en nuestra salud y las glándulas suprarrenales producen dos hormonas en exceso: la adrenalina y el cortisol. 

  • La adrenalina, que favorece la circulación en los órganos vitales para hacer frente a un peligro, pero en detrimento de otros órganos (sistema inmunitario, aparato digestivo, etc), que trabajan más pausadamente.
  • El cortisol por su lado estimula la síntesis de glucosa en el hígado, lo que provoca subidas y bajadas del azúcar. El exceso puede bloquear la acción del sistema inmunitario, inhibir la producción de hormonas sexuales y detener la formación ósea en pequeños.

estres postvacacional y depresion

Algunas acciones que podemos aplicar a nuestra rutina para reducir el estrés, son las que siguen:

  • Ejercicio diario suave como andar o caminar por la playa o el campo (si está en su mano)
  • Una infusión diaria de plantas mineralizantes como las hojas de ortiga secas, que le aportarán calcio, magnesio y potasio.
  • Tomar plantas como el ginseng, el eleuterococo o la rodiola, que actúa como tratamiento de fondo calmando la hiperactividad de las glándulas suprarrenales.
  • En momento de picos de estrés, la acción rápida ​y puntual de plantas calmantes como la melisa (contra la ansiedad y angustia), la valeriana (cuando el estrés va acompañado de síntomas digestivos) y el hipérico (si se presenta un estado depresivo).

Cuanto antes comience a tomar medidas contra el estrés, antes verá sus resultados.

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